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Prevención de suicidios

La conducta suicida de las personas ingresadas en prisión es una de las mayores preocupaciones de las Instituciones Penitenciarias de toda Europa.

Dado que corresponde a la Institución Penitenciaria “velar por la vida, la integridad y la salud de los internos e internas” (artículo 3.4 de la Ley Orgánica General Penitenciaria) la Administración Penitenciaria española, desde hace años, viene desarrollando en todos sus establecimientos penitenciarios programas individualizados de detección y prevención de conductas suicidas.

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Factores de riesgo

Dentro de prisión, algunos de los factores que pueden llevar a una persona a pensar en atentar contra su propia vida son:

  • El propio impacto que puede producir en un recluso su ingreso en prisión;

  • La comisión de delitos graves contra las personas

  • La existencia de antecedentes de conductas autolesivas

  • El descubrimiento o agravamiento de una enfermedad grave

  • Pérdidas o rupturas familiares

  • El aislamiento social y trastornos psicopatológicos son también factores de riesgo de intento de suicidio

El momento del ingreso en un establecimiento penitenciario es clave para la detección de posibles factores de riesgo o conductas suicidas, pero también, durante la estancia en prisión, los internos e internas son observados por cualquiera de los profesionales penitenciarios en los distintos ámbitos en que desarrollan sus actividades, que ponen en conocimiento cualquier información relevante al respecto.

Es responsabilidad de todo el personal de la Administración Penitenciaria el detectar cualquier posible conducta suicida. El procedimiento de actuación viene regulado en la Instrucción 5/2014.

Objetivos del programa

  • Aplicar sistemáticamente pautas de prevención a los grupos definidos de riesgo.

  • Detectar internos con problemas específicos que puedan derivar en una conducta autolítica.

  • Evitar el desenlace negativo de los internos incluidos en el protocolo de intervención.

  • Determinar claramente el proceso y pautas de intervención por parte de los distintos profesionales de vigilancia, tratamiento y sanidad.

Procedimiento de actuación

Una vez detectado un posible caso, la persona reclusa pasa a ser incluida en un protocolo de actuación:

  • Es evaluada por el médico y el psicólogo, independientemente de las medidas urgentes que, de forma preventiva, se hayan tomado.

  • Se determina entonces el proceso y pautas de intervención de los distintos profesionales de vigilancia, tratamiento y sanidad.

  • Es posible contar con la ayuda de internos de apoyo, especialmente seleccionados y entrenados para acompañar a las personas incluidas en el programa. En ningún caso sustituyen a los profesionales.

  • Semanalmente se evalúa la evolución del caso, acordando el mantenimiento en el programa, la modificación de las medidas adoptadas, o en caso de dejar de existir riesgo, la baja en el mismo.

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