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Programas de Salud Pública

La Institución Penitenciaria tiene implantados programas de Salud Pública equivalentes a los existentes en las administraciones sanitarias públicas. Se han desarrollado igualmente programas de salud encaminados al seguimiento y control de las patologías más prevalentes en el medio penitenciario.

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Programas de prevención y control de enfermedades transmisibles

Dirigidos a la prevención y  control de las enfermedades transmisibles más prevalentes en el medio penitenciario.

Incluyen:

  • Prevención y control de la infección VIH/Sida:

    Mediante actividades de educación para la salud y reducción del daño, así como el seguimiento, control y tratamiento de los pacientes VIH/SIDA entre los que se promueve la adherencia al tratamiento.

     

  • Prevención y control de la tuberculosis:

    Tiene entre sus líneas prioritarias el diagnóstico precoz de los enfermos, el tratamiento directamente observado de los mismos, y el estudio de los contactos para controlar la transmisión de la enfermedad.

     

  • Prevención y control de otras enfermedades:

    De transmisión parenteral y sexual: Hepatitis víricas, Sífilis, gonococia, etc.

Programas de educación para la salud

Programas encaminados a la promoción de hábitos saludables, y punto de partida para el buen funcionamiento de los demás programas.

Incluyen:

  • Programas de Educación para la Salud:

    Impartidos por profesionales penitenciarios que buscan promover conductas y hábitos saludables, y cambiar comportamientos y actitudes frente a prácticas de riesgo, en una población con grandes carencias sociosanitarias.

     

  • Programas de Mediación en Salud:

    Mediante la formación de los propios internos como agentes de salud, para conseguir la modificación de hábitos poco saludables. Se trata de una metodología avalada por la OMS que ha demostrado una alta eficacia en el medio penitenciario.

Programa de vacunaciones

Por ejemplo, vacunación de difteria-tétanos, hepatitis B, antineumocócica, antihemophilus B, meningitis C y otras; según las recomendaciones oficiales.

Se ofertan a todos los internos que puedan beneficiarse de las mismas. Y además anualmente se lleva a cabo la campaña de vacunación antigripal.

Programa de higiene y salud medioambiental

Su objetivo es el control de las condiciones de los establecimientos penitenciarios en materia de limpieza e higiene, y también el control de vectores y plagas, y la elaboración y vigilancia de los procedimientos de salud medioambiental más adecuados para minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades.

Programas de reducción de daños

  • Intercambio de jeringuillas:

    Estrategia de reducción de riesgos y daños para la salud individual y colectiva en usuarios de drogas inyectadas.

    Su objetivo es prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas entre éstos, evitando el uso compartido de jeringuillas y material de inyección mediante la dispensación de equipos estériles de inyección, y promoviendo la modificación de comportamientos de riesgo para la salud a través de información y educación en salud.

     

  • Mantenimiento con metadona:

    Permite reducir los efectos nocivos a nivel sanitario, psicológico y social del consumo de heroína, contribuyendo al abandono de la vía inyectada para su consumo y evitando la transmisión de enfermedades adquiridas por esta vía.

     

  • Reparto de preservativos, lubricante y lejía en los lotes higiénicos:

    Mediante este material se previene la transmisión de enfermedades por vía sexual y se complementan las medidas para prevenir la transmisión parenteral.

Programa de atención integral a enfermos mentales

Se trata de un programa de atención integral al enfermo mental en prisión, cuyos ejes fundamentales son, por un lado la detección, diagnóstico y tratamiento médico de los enfermos mentales, y por otro, el desarrollo de actuaciones dirigidas a su rehabilitación y reinserción social, en un marco multidisciplinar.

Entre estas actuaciones terapéuticas destacan, por su trascendencia rehabilitadora, las encaminadas a conseguir, en la medida de lo posible, la recuperación de las capacidades personales, el aumento de su autonomía personal, su calidad de vida y su adaptación al entorno, evitando así el deterioro psicosocial, y facilitando la adquisición y desarrollo por el enfermo de habilidades, recursos y aprendizajes que ayuden a su desenvolvimiento personal, familiar, social y laboral.

Programas de intervención con drogodependientes

Incluyen actividades informativas, motivacionales y terapéuticas, y están encaminados, en unos casos, al abandono del consumo de drogas y, en otros, al cambio de hábitos para un consumo más seguro y la estabilización de su drogodependencia. Como ejemplos:

  • Prevención y educación para la salud:

    Dirigido a evitar el inicio del consumo y reducir conductas de riesgo.

     

  • Mantenimiento con metadona:

    Para evitar los efectos nocivos a nivel sanitario, psicológico y social del consumo de heroina, contribuyendo al abandono de la vía inyectada para su consumo y evitando la transmisión de las enfermedades adquiridas por esta vía.

     

  • Deshabituación en módulos terapéuticos:

    Programa que se desarrolla en dependencias específicas para conseguir periodos de abstinencia y una reordenación de la dinámica personal y social.

     

  • Programa de reincorporación social:

    Contempla un proceso complejo de socialización y normalización, incluyendo la adquisición de habilidades y recursos, que debe responder a las necesidades personales del drogodependiente, tratando de apoyar su incorporación a la vida familiar y medio cultural, laboral y social, así como derivando a dispositivos comunitarios para continuar el tratamiento a la salida en libertad, y evitar así su marginación.

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